Amás de medio milenio de que Cristóbal Colón definiera a Cuba como la tierra más hermosa vista por ojos humanos, muchos extranjeros han quedado fascinados por la belleza de la Isla. Algunos han visto en los paisajes cubanos el paraíso soñado, otros el sitio ideal para concretar proyectos de nego-cios, y no han faltado aventureros que han descubierto el amor y su segunda patria en nuestra tierra.

Similares motivaciones hicieron que a finales de 1998 se instalara en la zona central del país Danielle Delorme, artista carpintera quebe-quense, dueña del Hostal Alameda, ubicado en el centro histórico de la ciudad de Trinidad, en la provincia de Sancti Spíritus.

Durante 12 años la propietaria emprendió la remodelación del inmueble ecléctico, de los años 30 del siglo XX, con la finalidad de convertirlo en hostal. Las premisas fundamentales para diseñar su propia hostería fueron el rescate del pasado, la salvaguarda de la memoria y la construcción de un espacio abierto.

De la vivienda original solo se conservan la fachada y la sala de estar con una pared menos que antaño, modificación realizada también con el objetivo de ampliar el espacio. La disposición y el tamaño de las ventanas y puertas proporcionan visuales más agradables desde las habitaciones, además de ofrecer iluminación natural en armonía con el jardín, de modo que da la impresión de vivir en el exterior.

La parte trasera de la residencia se remodeló totalmente, donde conviven la flora y la fauna. El uso de colores terrosos y ocres, la carencia de pintura de las rejas, así como el predominio de la madera y el ladrillo en la decoración, recrean un ambiente natural y de rusticidad que nos remonta a épocas pasadas. Las paredes fueron enlucidas con pasta de cal teñida con tierra colorada y amarilla, lo cual permitió la permeabilidad y respiraciónde las mismas, y conservó las manchas ocasionadas por el paso del tiempo. Los yesos, la losa, el piso y los ladrillos se obtuvieron de la propia ciudad espirituana. Una parte del mobiliario la propietaria la heredó de su familia, y la otra son antigüedades que rescató. La ardua labor en la restauración de la casa hizo merecer a Danielle Delorme, en el 2016, un premio otorgado por la Oficina del Historiador de la Ciudad, en el marco del 500 aniversario de Trinidad.

 

Alejandra Ferrer Cairo

Previous Contra el tiempo
Next Edificios dúplex de La Habana

No Comment

Leave a reply

Your email address will not be published.

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.