Eaumento mantenido de los precios del azúcar cubano durante la Segunda Guerra Mundial trajo aparejado un inusitado boom constructivo en la capital, que se caracterizó por la búsqueda de algunas estrategias dentro de los edificios para permitir su crecimiento en altura.

Los puntales de 6.00 y 4.89 metros, re-gulados respectivamente para los pisos bajo y principal de las calles de primer orden, podían ser subdivididos a fin de conformar viviendas en dos niveles, respetando la elevación y la imagen externa de las obras. Esa subdivisión interior dio lugar a los primeros edifi-cios dúplex cubanos.

Dúplex es aquella célula extendida completa o parcialmente en dos niveles de una misma construcción, cuya in-tercomunicación se realiza a través de una escalera de uso exclusivo para esa celda. Su empleo tiene gran inciden-cia en la reducción y el ordenamiento de las circulaciones interiores de los inmuebles, gracias a que una buena parte de los desplazamientos generales se convierten en circulaciones propias de cada vivienda.

Los edificios conocidos como dúplex son aquellos que están conformados en su totalidad por apartamentos o celdas en dos pisos. Asimismo se denominan  «edificios de apartamentos» aquellos inmuebles donde coexisten células dúplex junto a otras desarrolladas en un solo nivel.

Casi unánimemente los dúplex adoptaron los preceptos del Mo-vimiento Moderno, rompiendo así con las formas de composición, vo-lumetría y ornamentación academi-cistas que hasta el momento habían predominado en la ciudad.

Al estar ubicados en sus más importantes arterias, la planta baja se utilizó para diferentes funciones públicas, como bancos, restaurantes, comercios, expoventas de automóviles, etc., lo que permitió desarrollar un mayor vínculo entre sus inquilinos y el entorno construido. Las edificaciones dúplex están dotadas en su mayoría de parqueos soterrados o, como alternativa, de abundantes vallas de estacionamien-to. En casi todos los edificios fue incluido el denominado penthouse como coronación o remate superior de la construcción. La evolución gradual de la tipología dúplex, que comenzó con el aumento del número de niveles, y luego detonó hacia el exterior con el crecimiento en altura de los edificios, se interrumpió bruscamente en 1952 con la promulgación del Decreto No. 407 del 16 de septiembre (Propiedad Horizontal) y el No. 750 del mes de marzo de 1953 (Fomento de Hipotecas Aseguradas), su complemento, que dieron riendas sueltas a la inversión inmobiliaria sin limitación de la escala altimétrica.

Lo interesante es que la legislación vigente antes de esa fecha no permitía al ciudadano común ser dueño de una parte del inmueble (un apartamento, por ejemplo), sin poseer la propiedad del terreno o del resto de las viviendas del edificio.

La aprobación de la denominada Ley de la Propiedad Horizontal, que consideraba cada local, apartamento 0 espacio de la propiedad como una posesión independiente, terminó con ese obstáculo legal; incentivando el desarrollo en altura de las diferentes zonas de la ciudad. El crecimiento vertical propició a su vez un aprovechamiento más racional de los terrenos, que habían aumentado considerablemente su valor tras el fin del conflicto mundial.

Esta transformación colocó a la célula dúplex en los pisos más altos de los edificios de apartamentos, disminuyendo así la cantidad de in-quilinos que habitaban «las alturas». Lo anterior tuvo también una impli-cación técnica, porque disminuyó la carga que deberían soportar los elevadores y, como resultado, tanto los ascensores como los edificios pudieron ser aligerados.

Al mismo tiempo, en la medida en que las torres de hormigón armado crecían, la cantidad de viviendas dúplex dentro de ellas iban dismi-nuyendo. Su inclusión dentro de los edificios altos comenzó a tener un fin exclusivamente lucrativo, una moda. La célula, que en sus inicios era considerada una de las soluciones más baratas para resolver el hábitat de las clases de bajos recursos, con el tiempo se convirtió en uno de los espacios de mayor confort dentro de los edificios, solo superado por el penthouse. El precio por metros cuadrados de una célula en dos niveles llegó a triplicar el cos-to por metros cuadrados de un apartamento sencillo.

Aunque en algunos períodos de la segunda mitad del siglo XX la cons-trucción de edificios multifamiliares estuvo sujeta a los altibajos de la economía cubana, las carencias de materiales y la necesidad de redirigir su uso hacia aquellas actividades priorizadas por el estado, la construc-ción inmobiliaria no abandonó los proyectos de edificios y apartamentos dúplex, que se han mantenido hasta el presente como una alternativa de interés, vinculada al quehacer de arquitectos valiosos, el uso de tec-nologías de vanguardia y materiales de altas prestaciones. 

Ángel Manuel Álvarez

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